Nadie se entera de ciertas cosas, o nadie quiere verlas.
Hace solo unos días, me ha llamado una amiga un tanto triste. ELLA: ¿cómo estás? YO: estoy vivo… ELLA: Yo escogiendo entre la vida y la muerte. YO: (sin intuir aún el asunto) siempre debemos escoger por la vida. Dulce, alegre o amarga y triste es vida. ELLA: estoy embarazada y no sé qué hacer. Creo que lo abortaré…
No estoy a favor del aborto, nunca lo he estado y espero nunca aprobarlo (eso espero). La vida, por muy complicada que parezca, se le debe respetar, cuidar, orientar, apoyar, valorar. “Palabras, tan solo palabras…” me han dicho múltiples personas. Pero mientras haya esperanza y buenos corazones habrá opción para la vida.
No estoy en contra ni voy a juzgar a las mujeres que optaron por “deshacerse” de los `”estorbos” a su futuro, del “parásito” que deforma su escultural figura. No las juzgo, las comprendo (influye mucho el entorno). No las margino ni debo ponerlas como mal ejemplo.
Pero aquí quiero felicitar, alentar, a todas aquellas mujeres (y sus parejas correspondientes) que decidieron optar por la vida, defenderla y arriesgarse a pesar de las dificultades y las malas caras. A pesar de las palabras hirientes y el desazón de su entorno. Por aquellas parejas, y mujeres solas, que no ven la vida como un estorbo, un parásito, un deformador… sino que ven la vida como una puerta abierta, una esperanza, una alegría.
Mi amiga escogió la vida. Apóyala y apoya a aquellas que tomaron la misma decisión.




Eso de “mi amiga” me suena a: Mi amigo tiene un problema, no yo ah, sino un amigo, sé toda la historia pero te juuuuro q es mi amigo no yo ahh jaja
Concuerdo contigo, no estamos para juzgar, pero sí para apoyar a quiénes lo necesitan.