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Hace unos días, todas las cosas seguían una rutina, una vida “normal”. Normal para todos y todas. Se suponía que habían hecho planes para mí, se suponía que la iban a pasar conmigo, a fregarme la paciencia a mí, o que yo les fregaría la paciencia a ellos. Se suponía que me contentaría mirándola pasar, mirándola sonreír, ayudándola y siendo siempre el “Julio Normal”. Pero es que normalmente suelo sorprender a la personas. ¡¡Sorpresa amigos!! Cambio de camino, cambio de vida. Aunque les extrañe mucho y les agradezca que me hayan soportado todo este tiempo, debo seguir rumbo al norte,  debo seguir mi NORTE. Y si es que mi corazón enbrujulado me lleva de regreso por esos lares será una cosa distinta, una forma distinta y un Julio César distinto.

No me ha dado tiempo de decirles gracias. Gracias a cada uno. Porque cada uno de ustedes ha marcado mi vida de un modo especial, y si las doy aquí a todos creo que no acabo nunca. Gracias a todas las personas que me acogieron, entregándome su confianza, su amistad. Quienes, a pesar mío, me cuidaron y regañaron para que cuidara mi salud y corazón. A quienes me brindaron la oportunidad de ganarme su confianza al desconfiar de mí. A quienes me brindaron la oportunidad de experimentar cosas nuevas, de demostrar que podía ser bueno, trabajador y me ayudaron a saber que era útil. Gracias a quienes me llevaron hasta esas tierras y me dejaron trabajar a su lado. Por haber confiado autoridad a mi cargo. Y pido disculpas si acaso he fallado. Y gracias a las personas que hicieron que me quedara. Sobro todo a aquella que despertó en mí todo lo que yacía dormido: La inspiración, el arte, el sentimiento, el gusto por su naturaleza y “su divinidad”.

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Y ahora que estoy camino a casa para celebrar la navidad. Quiero desearles a cada uno de ustedes FELIZ NAVIDAD. Que sea ese Niño humilde, que siendo Dios se hizo hombre, que siendo rey se hizo plebeyo, que siendo rico nació en un pesebre de un pobre establo, y que siendo amo y señor de todo, estuvo atento y obediente a la voluntad del carpintero José y la costurera María. Ese Niño-Dios, les llene de bendiciones y nos de paciencia para seguir, en el camino que nos toque seguir. Feliz navidad y hasta siempre Quillabamba.

Con libertad

Libre y voluntariamente te escogí.
Porque nadie me ha obligado a que te quiera.
Ni por la fuerza: porque un revólver me apuntara
ni por ninguna otra amenaza cualquiera;
fue aquel día cuando con tu mirada me cruzara.

Nadie, a base de injurias, me ha persuadido
que, en mis viajes todos, te encontrara.
Nadie, a utilizar torturas, se ha atrevido.
Porque saben que ya tengo suficiente tortura
con que ni siquiera me regales una sola de tus miradas.

Nadie me ha inducido a través de apologías
donde te pretendan presentar perfecta;
yo te sé humana, catastrófica, aburrida, imperfecta,
y te sé inteligente, alegre, que vive sus días,
y te sé divina a través de esa extraña ternura.

Porque nadie me ha obligado,
nadie jamás me ha persuadido
ni inducido, ni, con discursos, confundido
para que de un universo extenso de tu género
solo te mirara a ti,
no a otra, solo y simple y llanamente a ti.

Y te vas

¿te vas o me voy yo?

Y como libremente te amé,
libremente deje que escogieras marcharte,
deje que libremente me odiaras,
libremente que pensarás mal de mí
y acepte tu decisión.

Pero igual quiero decírtelo una vez más
y sin que nadie me obligue:
“Te amo, me enamoré de ti.
Y adiós…”

Produciendo para ti

Ella quiere que sus rosas venda,

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tarjeta parte2

que comercialice todo lo que para ella produzco.
Tengo que decirte lo que busco:
Ya no produzco para mí,
produzco para ti.
Lo que hago, lo hago con el corazón
y es para dártelo de gratis a ti.

No busco un poemario publicar,
con mi novela llenar hojas de hojas;
busco que tú leas con emoción mi versar
y disfrutes de las historia que se me antojan.

No busco llenar en conciertos muchos estadios
y que miles se estremezcan con mis composiciones;
pretendo que tú oigas, en vivo o en la radio,
lo que has inspirado en mis canciones.

No quiero vender mis detalles
en tarjetas, en postales o calendarios;
yo quisiera que en todos ellos halles
deleite y alegría en todos tus horarios

Yo no cultivo mis rosas para llenar florerías,
ni para adornar ninguna estantería;
cultivo mis rosas para alegrar tus días,
para ambientar tu estancia,
todo, todo siempre
para hacer agradable tu vida.

Nadie se entera de ciertas cosas, o nadie quiere verlas.

Hace solo unos días, me ha llamado una amiga un tanto triste. ELLA: ¿cómo estás? YO: estoy vivo… ELLA: Yo escogiendo entre la vida y la muerte. YO: (sin intuir aún el asunto) siempre debemos escoger por la vida. Dulce, alegre o amarga y triste es vida. ELLA: estoy embarazada y no sé qué hacer. Creo que lo abortaré…

No estoy a favor del aborto, nunca lo he estado y espero nunca aprobarlo (eso espero). La vida, por muy complicada que parezca, se le debe respetar, cuidar, orientar, apoyar, valorar. “Palabras, tan solo palabras…” me han dicho múltiples personas. Pero mientras haya esperanza y buenos corazones habrá opción para la vida.

No estoy en contra ni voy a juzgar a las mujeres que optaron por “deshacerse” de los `”estorbos” a su futuro, del “parásito” que deforma su escultural figura. No las juzgo, las comprendo (influye mucho el entorno). No las margino ni debo ponerlas como mal ejemplo.

Pero aquí quiero felicitar, alentar, a todas aquellas mujeres (y sus parejas correspondientes) que decidieron optar por la vida, defenderla y arriesgarse a pesar de las dificultades y las malas caras. A pesar de las palabras hirientes y el desazón de su entorno. Por aquellas parejas, y mujeres solas, que no ven la vida como un estorbo, un parásito, un deformador… sino que ven la vida como una puerta abierta, una esperanza, una alegría.

Mi amiga escogió la vida. Apóyala y apoya a aquellas que tomaron la misma decisión.

 

El corazón de mi papá

Hoy cumple años mi papá -¡qué posesivo que soy!-; otra vez: hoy es cumpleaños de papá. Está celebrando varios, muchos añitos de  vida. Y los años nos dejan muchas experiencias: buenas y malas. Y si se trata de juzgar, a algunos de nosotros les llamaría mucho empezar a enumerar sus defectos y debilidades. Y es que todas las personas tienen ese lado “negativo”. Yo quiero, simplemente, resaltar esas virtudes que siempre me han sorprendido y han hecho que admire a mi papi.

con mi papá

en el día de mi cumple

Y quiero empezar por la CONFIANZA, esa confianza que nos ha dado para dialogar con él o hasta para podemos llamar por nuestros nombres, o a veces, incluso por nuestra chapita, nuestro apodo.

Segundo, que de papá he aprendido, esa parte bondadosa, filantrópica, caritativa. Ese corazón tan grande que tiene papá, tan grande que no le cabe en el pecho y se le ha bajado al estómago (jejejejeje…). Esa quizás es la razón por la que está gordito. Aprendí de él, que hay que invitar a amigos y conocidos a la mesa. Pero que también es tan digno el extraño. Aunque sea de muy humilde procedencia. Por ejemplo: una oportunidad se apareció un payasito vendiendo caramelos y como no le compró ninguno, le ofreció si es que quería almorzar con nosotros. Todos estábamos extrañados y hasta incomodos (debo reconocer que sobre todo yo) pero lo invitó a la mesa a almorzar y lo trato como a nosotros. Luego el payasito (ya nos había dicho su nombre pero no lo recuerdo) muy agradecido y feliz se fue. Y empezamos a recriminarle a papá como había invitado a un extraño a la casa. Y entonces nos hizo entender que: todos son dignos de sentarse a la mesa con nosotros. Y que como había dicho el pobre payasito, nadie si quiera le había invitado en toda la mañana que llevaba un solo vaso de agua. Pero como un plato de comida, el compartir, le había cambiado todo el desánimo.

Un corazón grande y desinteresado que le lleva a realizar, junto a mi mamá, una chocolatada de navidad para los niños pobres de la zona. Que le hace buscar algunas ropitas para niños y sus padres, incluso durante todo el año.

Y debo decir ahora, que también es un estudiante tardío. No porque esté en alguna universidad a sus 71 años, sino porque lo veo buscando archivos y documentos y fotos y todo, para ayudar a los niños que aún están en el colegio y que el con suma alegría les ayuda en sus tareas.

Vaya personaje que me toco tener de padre. Espero algún día tener ese corazón papi.

FELIZ CUMPLEAÑOS, de parte mía y de mi hermano y mis hermanas.

De camino

Parece que mi vida se resume en esas palabritas: de camino. De aquí para allá. Según me cuentas esto viene desde el vientre materno. Y cuando ya nacido,  pues viajando de un lado para el otro. Cuando decidí salir de casa, pues me toco enfrentar una realidad igual.

En la actualidad me encuentro trabajando y viviendo en el sur oriente peruano. En un pueblo que se llama Quillabamba. Ceja de selva de Cusco.

Hoy, precisamente hoy me encuentro viajando, de camino. Salí ayer de Quillabamba a eso de las3 a.m. y el tramo del viaje fue un éxito. Llegué a Cusco y allí me encontre con muy buenos amigos, sobre todo con el popular LEGIONARIO, con quien compartimos una partida de ajedrez. Salí rumbo a Lima y en este instante, me encuentro esperando, haciendo hora, para salir rumbo a mi querida tierra: Lambayeque.

Dudas de este viaje, muchas. Altercados, bastantes. Anécdotas a millares, a pesar que aun está empezando este viaje. Pero es una alegría inmensa que después de 10 años voy a pasar mi cumpleaños con mi familia. O con “mi sangre” como dicen algunos porque a mi el concepto de familia se me hace muy grande jejejeje.

Vamos a ver que pasa y si es que dentro de una horita sale el bus y llego a temprano a Lamba…

Mariguana

“Nunca me he sentido más dichoso.
Te tengo en mis brazos,
te estoy besando el cuello.
Respiro hondo, para guardar tu perfume.

La noche ha sido larga y cansada.
Porque has sido mía.
Y yo he sido tuyo.
Tú me amas tanto como yo te amo a ti.
Y nos hemos jurado ya nunca más separarnos.

La noche ha sido intensa,
no por el deseo sino por el juego de palabras,
por las promesas y la entrega total del corazón.
Porque quieres cuidar de mí,
quieres seguir mi camino y que yo siga el tuyo.

La noche ha sido fantástica.
Y no puedo creer que seas tú la que me buscas,
y yo, el que de rato en rato huyo.
Tú, la que se preocupa por mí;
yo, el indiferente.
Tú la que vela mi sueño,
yo el que duerme impasible.
Y aunque imposible, eres tú la que versa
para decirme lo que siente;
yo el que desdeña el lenguaje de las rosas…”

…Maldita alucinación. Pensé que todo era cierto.

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